1 de febrero de 2026

Locales 01/02/2026

Sobre el fallecimiento de Indalecio | Dolor, preguntas y más preguntas

Inmensa tristeza

¿Qué hace una mamá cuando su hijo de un año y seis meses tiene fiebre y su pediatra no está? Lo que haría cualquiera: concurre al hospital de su ciudad. 

Va un día, dos, tres...Le dicen que es anginas, faringitis, "es normal", "va a tener fiebre diez días", que no importa que tiemble.

¿Qué se hace cuando al tercer día, esa mamá vuelve por segunda vez al hospital porque su hijo sigue con fiebre muy alta, y recién entonces lo internan y le dicen que tiene neumonía?

¿Qué se hace cuando después de eso trasladan a su hijito a La Plata y allí le dicen que tiene un shock séptico, que está grave, que corre riesgo su vida?

Cuatro veces su mamá pidió ayuda. Cuatro. Tres veces volvió a su casa con diagnósticos distintos. 

Lo trasladaron a La Plata, pero ya era tarde, llegó en estado crítico y dos días después falleció.

¿Cómo se explica todo esto? 

¿Cómo se explica que un bebé vaya cuatro veces a una guardia y nadie vea la gravedad? 

¿En los días anteriores nadie pensó en hacer algo más ante una fiebre tan alta y persistente? 

¿Quién controla un hospital? 

¿Quiénes son los "profesionales" que trabajan allí? 

¿Quién es el responsable de la admisión cuando llega un bebé en muy mal estado y le dicen a su mamá: "espere en la puerta tres"? 

¿Por qué no funcionan los enchufes de una habitación cuando hay que hacer una nebulización? 

¿Qué se hace cuando una ecografía se dificulta porque los postigos de la ventana no cierran?

¿Quién devuelve el tiempo perdido cuando a mitad de traslado la ambulancia se queda sin oxígeno y hay que desviar a otra ciudad a buscar lo que debería estar ahí, cuando cada minuto cuenta?

¿En qué momento se pierde la urgencia, la empatía, la responsabilidad? 

¿Dónde queda el juramento de cuidar la vida? 

Preguntas, preguntas y más preguntas. Preguntas que no tienen respuesta.

Esto no puede ser solo una tragedia. 

Esto no puede ser "mala suerte".

Esto obliga a preguntarnos por la negligencia médica, por el estado de los hospitales, por la falta de recursos, pero también por algo aún más grave: la falta de humanidad.

Porque no alcanza con ser médico. 

Hay que mirar, escuchar, creerle a una madre, hacerse cargo. 

Hay que entender que del otro lado no hay "un caso", hay una vida. 

Y una familia que confía.

Hoy un niño ya no está. 

Y una familia tiene que vivir con un dolor irreversible, preguntándose qué hubiera pasado si alguien hubiese actuado a tiempo.

Que esto no se silencie. 

Que esto no se repita.

Que nadie más tenga que vivir algo así.

El agradecimiento al doctor Martín Colazo y la doctora Manuela Hernando, quienes sí demostraron decisión, profesionalismo y empatía.

Porque cuando todo falla, eso también salva.

Facebook | Publicación de Diana Conti

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